
“Ahora, con la compra de un iPhone o un iPad, hay una salida, que le permite probar las posibilidades de la Web sin tener que mezclarse con la chusma”. Esta contundente y provocadora frase hace honor al artículo “La muerte de la web abierta” que ha escrito Virgina Heffernan, en The New York Times.
Una ciudad, internet, con un corazón urbano, insalubre, “canalla”, rebosante de vida y oportunidades. Y otro mundo, muy alejado del centro, en el que viven, tranquilos y seguros, los habitantes de Applecrest. Una cara, elegante y limpia urbanización en la que aislarse de la vida en la ciudad, en palabras de Virgina Heffernan.




