
En una nueva muestra de la brillantez de los responsables de las grandes productoras, hoy tenemos conocimiento de su última medida para reducir los niveles de piratería y lo que toque en el momento: retrasar los estrenos en aquellos países que las majors consideran un paraíso de la piratería.
Es el caso de Hungría, que podrá comprobar inmediatamente los efectos de la nueva normativa de Warner Brothers, destinada a intentar evitar que los malvados piratas húngaros, armados con sus cámaras de vídeo, se cuelen en los cines y graben las películas para luego distribuirlas clandestinamente en Internet.
Sin duda, la descripción de esta escena da para unos cuantos guiones, del estilo del humor absurdo, Top Secret por ejemplo (minuto 1:30).







