
La administración del presidente Barack Obama oficializó ayer el inicio de la gran cruzada contra la piratería internacional con una nueva estrategia que involucra a múltiples agencias del gobierno federal para combatir violaciones a la propiedad intelectual. No estuvo muy afortunado el número dos de la Casa Blanca, Joe Biden, al comparar la “piratería” con robar en las joyerías de la firma Tiffany’s rompiendo previamente la ventana de uno de sus lujosos y elitistas locales. Cuestión de “clase”.
El plan, anunciado por el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, en compañía de la secretaria del Departamento de Seguridad Interna, Janet Napolitano, contempla acciones integrales entre agencias policiales, empresarios y el público en general.




