Castigados por los medios instalados y una ley electoral que deja fuera del parlamento a los partidos que no alcanzan el 5% de los votos, los activistas del Partido Pirata sueco, en su mayoría jóvenes, no dan la difícil batalla electoral por perdida. Menos después de que algunos estudios, muy negativos en los últimos meses, vuelvan a dejarles abierta la puerta de entrada al parlamento.
Saben que las elecciones generales son muy diferentes a las europeas en las que obtuvieron un espectacular porcentaje electoral (7,1%) y un eurodiputado. Ahora el voto protesta cede terreno ante el voto útil y “responsable”. En las elecciones generales de 2006 obtuvieron el 0,63% de los votos. Era la botadura del galeón pirata en las urnas.




