
Como si de un galimatías de terminología entre risible y oscura se tratase, el gobierno de EEUU, tras el fracaso de SOPA (Stop Online Piracy Act), pretende volver a la carga con CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act), con la ya conocida retórica de la seguridad, a la que ahora tratan de agregar el tema del “terrorismo”, como manida excusa para silenciar cualquier oposición al proyecto.
Esta semana parece que volverá a la carga con su tramitación parlamentaria, siempre y cuando el presidente Obama, no haga efectivo su derecho a veto; una posibilidad no del todo descartable, conocido el informe de la Oficina de Gerencia y Presupuesto de la Oficina Ejecutiva del Presidente, que recomendaba tal decisión. En caso contrario, parece que el proyecto podría contar con una mayoría influenciada por el lobby a favor como para superar el trámite de una nueva votación.









