Australia no conoce la recesión. En 2009 su economía crecía un 1.4 por ciento. La “crisis” no oscurece otras propuestas y debates. Internet se ha colado en la agenda electoral. Un “logro” del anterior primer ministro que hizo del control de la red una obsesión.
Al final el el lanzamiento del filtro censor se volvía, como un boomerang, contra quien lo lanzó. Días antes de elegirse formalmente los candidatos de cada partido o coalición, Kevin Rudd, primer ministro laborista, era sustituido en una revuelta interna por Julia Gillard.




