
La Unión Europea se ha quedado tan ancha al alegar en defensa de sus poltícias proteccionistas (aranceles) – denunciadas por la OMC – que el acuerdo que firmó en 1996 con 70 países para eliminar las tarifas de importación a los productos tecnológicos no afecta a los codificadores que permitan acceder a internet en la televisión, ni a las pantallas de ordenador planas, ni a las impresoras que también son fax y fotocopiadoras.
La UE argumenta que el acuerdo fue firmado en 1996, pero ahora estos productos son ya más bienes de consumo que tecnología, por lo que no deben estar bajo el acuerdo de liberalización o supresión de tasas. Por ejemplo la UE se defiende argumentando que las pantallas planas de ordenador pueden ser ya usadas incluso como televisiones.




