Las imágenes no mienten en este caso. No hay manipulación posible. El efecto llamada se ha consumado y Valencia está tomada por los valencianos, que se han unido para dar su apoyo a los estudiantes que sufrieron abusos y vejaciones por parte de los agentes del orden, convenientemente guiados por sus mandos y por sus responsables políticos.
De una protesta local se ha levantado una bola de nieve a nivel nacional. De la anécdota de las mantas en el instituto y del corte de tráfico sin autorización, pasando por los palos a los menores de edad y el apoyo de los universitarios a los chavales del instituto, hemos llegado a una movilización de toda la sociedad. Y es una movilización que se reproduce solidariamente en el resto de España. La marea llega ya a la calle Génova de Madrid. Y Mariano Rajoy, preocupado por lo que puedan pensar en Europa.
La red está informando de todos los detalles a una velocidad que se nos escapa de las manos, pero todo queda. Las protestas, los vídeos, las quejas, las afirmaciones de los policías, los silencios de ciertos medios de comunicación, las protestas de los trabajadores de esos medios. La red es muy poderosa, y nos está ofreciendo toda la información en tiempo casi real.












