
El Reino Unido rompe con la línea dura de ACTA, lo hace además, advirtiendo a la UE y EE.UU del equivocado camino que han escogido. El encargado de anunciar la “buena nueva” ha sido un representante del Reino Unido en la Oficina de Propiedad Intelectual.
ACTA no debe introducir más sanciones penales en las leyes de propiedad intelectual. En su lugar, debe proporcionar un marco para mejorar el cumplimiento de la legislación vigente.
Este movimiento del Reino Unido se produce cuando la UE, aprovechando la presidencia española, ha adoptado la línea dura de EE.UU contemplando con “toda normalidad” penas de cárcel para infracciones que no tienen una motivación directa o indirecta de lucro y que en la actualidad son consideradas una simple infracción menor en la mayoría de países europeos.




