Hoy es un mal día para Twitter. O, mejor dicho, para algunos de sus usuarios. Una reputada periodista y los diputados holandeses han sido víctimas del uso de esta herramienta que proporciona una comunicación directa y casi en tiempo real. Ella, por dar una opinión personal; ellos, para evitar que nadie diga más de lo debido en estos días de tensas negociaciones políticas en Holanda.




