
Miles de usuarios del Reino Unido han recibido cartas de un despacho de abogados en el que se les acusa de violar los derechos de autor por intercambiar archivos ilegales. Todo en nombre de los derechos de autor del sello discográfico de uno de los grandes “clubs nocturnos” del mundo, en la práctica, por su dimensión, una gran marca del entretenimiento.
A los destinatarios de la amenazante misiva se les piden compensaciones que van de las 300 a las 1300 libras, de lo contrario se les advierte de las duras sanciones penales a las que se enfrentan. Incluso el BPI, el organismo oficial que representa a la industria musical del Reino Unido, admite que no aprueba el litigio en masa contra los infractores de Internet. Más bien preferiría reservar las acciones legales para la mayoría de los infractores graves.




