
La corte suprema de Suiza ha ordenado a una empresa dejar de espiar a sospechosos de compartir archivos ilegales, por violación del derecho a la intimidad. Lo hace por el procedimiento más contundente. Declara ilegal esta actividad, ordena la apertura de un proceso penal y pide el arresto de su responsable.
El Tribunal Federal de Lausana falla con rotundidad que las direcciones IP están cubiertas por las estrictas leyes suizas de protección de datos.




