
El esperpento de la #reformaconstitucional señala el fracaso de una política agotada y una partitocracia de espalda a los ciudadanos
Juan Varela ha escrito en Twitter la cita que encabeza este post y que resume bien lo que piensan muchos ciudadanos digitales que hoy están algo más indignados que “ayer”. Y es que termina el verano y el dinosaurio del bipartisismo que aprobó la Ley Sinde – y lo que le ha seguido – parece encantado mientras digiere el bocado que le ha dado al consenso constitucional y extiende las garras para mostrar los símbolos de su autoridad, no precisamente moral, contra los ciudadanos que se enfrentan a él y los súbditos que le obedecen sin rechistar.
Hay indignación y un asombro acentuado por lo rápido que han ejecutado todo, por lo que han sido capaces de hacer. Pablo Sebastián, veterano periodista de la transición, escribe en su república digital “no deja de ser asombroso y hasta escandaloso que el único acuerdo que el PSOE y el PP han hallado en los últimos cuatro años contra la crisis económica y social que nos invade sea una reforma de la Constitución en la que ambos partidos se confabulan e impiden al total de los ciudadanos españoles participar en tan importante iniciativa – de serias consecuencias políticas, económicas y sociales – a través del oportuno referéndum nacional”.
Y que todo esto se haya hecho en vísperas de unas elecciones generales, con trámites de urgencia y de espaldas a la ciudadanía y a las minorías representadas en el Parlamento de la nación y con el argumento de la imposición externa, por parte de los mercados y de la UE, de la citada reforma y la amenaza plausible del riesgo de un eventual ataque de los mercados a la deuda española. Lo que está por ver, como por ver estará también si esta reforma constitucional sirve para frenar esos presuntos peligros inminentes









