La ironía y el buen humor, la sátira como contrapoder, no es excepción en el caso de “los eurodiputados pijos y los twitteros cabreados” (Pilar Gassent dixit) que ha sorprendido por su intensidad en el puente de mando del viejo poder que comparten grandes editores, empresarios con comillas y políticos de la decadente partitocracia de las listas cerradas... y de la vergüenza (eurodiputadoscaraduras al margen).
Hasta el punto que el director de El Mundo advertía sobre un escenario revolucionario: “un cambio de régimen por las malas como los políticos no cambien por las buenas”. Pero esa no es la revolución de la generación red que tiene como iniciativa más significativa y concreta a NoLesVotes. Una revolución por las buenas – de domingo y urna (22-M) – que reivindica la democracia y el papel que pueden jugar las minorías y los electores si dan la espalda al bipartidismo como han hecho los alemanes de la región más rica y dinámica de aquel país.







