
Las palabras de Mikael Hed, ejecutivo de la finlandesa Rovio, suenan curiosas pero lógicas, y parten de un cambio de actitud ante la piratería experimentado por los responsables del juego Angry Birds al considerar a sus usuarios no como clientes sino como fans.
Tenemos algunos problemas de piratería, no sólo en las aplicaciones, sino en el merchandising. Hay toneladas de artículos por ahí, especialmente en Asia, que no son productos licenciados oficialmente.
Ante semejante panorama, Rovio podría haber empleado su tiempo en interponer demandas y perseguir la piratería por medio mundo, pero recapacitaron y replantearon la situación:
Aprendimos mucho de la industria de la música, y más concretamente de las terribles formas en que la industria ha intentado combatir la piratería.



A menudo escuchamos la teoría de que la piratería es el problema principal de la industria de contenidos, ya que provoca pérdidas millonarias año tras año. Sin embargo no todos los implicados en el negocio del entretenimiento apoyan esta teoría.








