El cambio ha llegado a el mercado tecnológico y la estrella es Apple. Con Steve Jobs en la cocina “la manzana” se ha convertido en una máquina imparable de beneficios a través de una serie de productos de indudable éxito como el iPhone y el iPad, que además activa 270.000 sistemas operativos cada día.
Los resultados de Apple presentados media hora después de que IBM cerrara su trimestre con 3.590 millones de dólares de beneficios, una subida del 12% insuficiente para frenar el ascenso de la empresa de Steve Jobs, que se consolida en este trimestre como la más rentable del sector después de Microsoft a la que sigue de cerca e incluso supera ya en capitalización de mercado como valor tecnológico de futuro.
Pero primero había que dejar atrás a IBM. Aquellos viejos planes que hoy se han cumplido. Aquellas viejas historias. Dos compañías, Apple y el gigante tradicional, que tienen raíces comunes en el negocio de la informática y que la “vida” ha llevado por distintos caminos. Mientras el gigante azul se deshacía del negocio de ordenadores personales en 2004 y ha centrado particularmente su oferta en la tecnología para las empresas. El gigante de siempre se ha dedicado a ofrecer combinaciones de software empresarial e institucional, no sin verse afectado por los aventajados cabildeos de Microsoft.






