
Hombre, decir que al cerrar Megaupload la gente va más al cine así de entrada ya huele a chamusquina mal quemada, que una cosa es maquillar los datos y otra muy distinta dar a la gente forraje para comer, tal y como quedó demostrado ayer por el ombudsman de la red, que pone en evidencia lo que es evidente de por sí: que una flor no hace verano, como diríamos en mi pueblo, y que no se puede extrapolar un dato en caliente porque los números los carga el diablo, que es un tipo muy chungo, dicen.
Tampoco han estado finos los que han hablado de un gran crecimiento en los ingresos de filmin, el (teóricamente) gran beneficiado español de la movida de Megaupload. Tráfico, sí. ¿Ingresos? Se verá. Qué manía de querer tener los resultados del balance antes que los departamentos financieros de las empresas. Si tienen que ganar más, no nos preocupemos, que ya se sabrá. Y, desde luego, si comparamos el cese de un sitio con millones de usuarios con los anunciados crecimientos, casi que lo dejemos correr. ¿Llegará a representar ese movimiento un 1 % del tráfico de Megaupload? Ni eso.
De momento, lo que se está demostrando es que la gente que se mueve por internet no está por el todo gratis, y eso es palmario tanto si tenemos en cuenta la millonada que atesoraba el ahora detenido y vapuleado por todo el mundo, por friki y por internauta, como si tenemos en cuenta el interés que despiertan los stores de diferentes empresas.











