Ayer fue noticia que dos activistas de Greenpeace colocaron una gran pancarta con forma de nube en la fachada del edificio de Amazon en Seatle, con vistas a la oficina de Microsoft, para reclamar centros de datos de menor consumo y más eficiencia energética.
Dos días antes los activistas de Greenpeace Luxemburgo visitaron la sede de Amazon en Europa; Greenpeace Turquía, la sede europea de Microsoft en Estambul, y el equipo de Greenpeace Internacional se presentó en la sede europea de Apple en Cork, Irlanda, donde los trabajadores y ejecutivos de la compañía se mostraron muy receptivos a escucharles. En Turquía, en cambio, los activistas fueron detenidos, aunque no tardaron en ser liberados sin cargos.
Estas acciones se enmarcan en la campaña de la organización ecologista que tiene como objetivo concienciar a las grandes empresas para que asuman la necesidad de desarrollar sus nuevas tecnología respetando el medio ambiente.
El dogma según el cual la Historia obedece a leyes científicas lo predican, sobre todo, los partidarios de la autoridad arbitraria. – Julien Benda
mariana, una comentarista de El País, cree que “es vergonzoso que con lo que está sucediendo todavía se defienda a las centrales nucleares diciendo que son seguras. ¿Son profesionales independientes?”, se refiere mariana a los que salen en las televisiones, radios y otros medios con una inusitada profusión y con el título de especialista defendiendo la versión pro nuclear. Y es que se está vulnerando el código ético del periodismo las 24 horas del día al hacer pasar por independientes a estos profesionales de lo nuclear (ver vídeo). Precisamente en El País un usuario con el nick Valen Greencomenta con ironía:
Nada. No hay manera. Repetid conmigo: Las centrales nucleares son seguras, las centrales nucleares son seguras… Así, hasta que os lo creáis.
Lucidus escribe: “Desde el mismo sábado, señalé mi preocupación por el verdadero alcance del desastre en Fukushima. Conozco la idiosincracia japonesa, donde es motivo de escarnio público cualquier fallo o falta a la perfección, y de allí sus declaraciones “conservadoras”. Basta con ver las declaraciones de Hiroito después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki (zona segura, pocos muertos, etc.). Los datos que ya se facilitaban el sábado (aunque falseados), indicaban que se trataba de un accidente muy grave, y hoy podríamos asistir al desbordamiento total de esa central. Espero que los “expertos” que días atrás me tildaban de ignorante pidan hoy excusas de manera igualmente pública. Toda mi solidaridad y afecto para el pueblo japonés, lleno de gente noble y buena. De igual forma, espero que el pueblo español aprenda la lección, sobre todo por las carencias de las nucleares españolas”. Ceporr también tira de lúcida ironía y se pregunta: “¿Los test a las centrales serán como los test que les hicieron a los bancos?” Esto en El País.
Dos gigantes, a su modo, de las redes sociales. Frente a frente. Greenpeace y Facebook. El primero crítica y pide al segundo que no use electricidad generada por carbón, “la energía más sucia de todas”, en la nueva planta de servidores que planea abrir en Oregon:
La combustión de carbón es una de las principales causas de emisiones de dióxido de carbono…
Naturalmente es en el propio Facebook, cosas de la vida digital, donde la ONG ecologista ha impulsado la campaña contra el carbón de Mark Zuckerberg. Ya son más de ¡medio millón! los “amigos” de la iniciativa contra Facebook pero en Facebook, entre las diversas versiones en español y en inglés. También son miles los usuarios de Facebook que se están cambiando la foto de perfil como muestra de apoyo a la campaña.
La semana pasada Greenpeace publicó un estudio en el que analizaba la huella ecológica de algunas de las principales empresas de Internet y nuevas tecnologías. Aprovechando el gancho del lanzamiento del iPad de Apple, Greenpeace pretendía concienciar y dar algunas recomendaciones a dichas empresas para reducir su impacto en el cambio climático e impulsar un cambio.
Greenpeace asegura en el estudio que lo que comunmente se llama “nube” está creciendo y con ella la demanda de energía. Toda esa enorme cantidad de información (videos, fotos, datos, etc.) se almacena en los centros de datos y es en este punto donde Greenpeace hace hincapié: es necesario que los centros de datos, cuya construcción irá a más, sean eficientes y funcionen con energías renovables para reducir e incluso evitar las emisiones de carbono.
Citando otro estudio de The Climate Group, Greenpeace advierte de que actualmente los servidores y centros de datos producen el 14% de las emisiones de dióxido de carbono del total del sector de las Nuevas Tecnologías, y que esa proporción subirá al 18% en 2020 si no se hace nada para impedirlo.