
Si en España no es noticia que el ex Secretario de Estado de Aznar venda bombas de racimo, menos lo es que Zapatero intervenga personalmente para revocar la adjudicación de un contrato militar (los motores del helicóptero NH-90) a la británica Rolls Royce y concedérselo a EE.UU como pedía el embajador. El contraro se adjudicó a General Electric, el mayor conglomerado industrial de EE.UU, siendo ministro de Defensa José Antonio Alonso.
En el sector de la industria de armamento y en el ámbito político europeo causó sorpresa la decisión. En el resto de países se había decidido comprar los motores de la británica Rolls Royce. En España también, pero no fue así. Lo relataba el propio embajador en funciones (número dos de la embajada) en el cable enviado a Washington:
Aunque hubo un fuente de toda solvencia que nos informó que el Ministerio de Defensa había decidido adjudicar el contrato a Rolls Royce, Moncloa – la oficina (económica) del Presidente – revocó la decisión y se anunció que General Electric había ganado la oferta. El embajador está convencido de que Zapatero intervinó personalmente en el caso a favor de GE







