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Marejada en torno a un texto que se dice consolidado (pdf) y por lo tanto visto para “sentencia”: al pleno, último trámite y cuanto antes mejor. Ese es deseo de los poderosos grupos, gobiernos y políticos pro-ACTA que están presionando a la Mesa del Parlamento Europeo para adelantar la votación sobre ACTA, mejor el 11 de noviembre. Se esperaba en diciembre.
Ni una ni otra fecha dan para debatir lo que en secreto han negociado, humillando una y otra vez al Parlamento europeo, los funcionarios que han representado a los gobiernos, pocos pero poderosos, que han promovido el Acuerdo anti-Falsificación. Claro que en ocasiones, como con México, han sido más sinceros: no hay nada que negociar.
Ni ética ni estética. Todo vale. El adelanto al mes de noviembre, quedan cuatro días, sería la última humillación del Consejo (los gobiernos) a los ciudadanos y los eurodiputados. ¿La Comisión? Nada que esperar con Barroso al frente, el que se dejo engañar. Un popular portugués, allí se llaman socialdemócratas de centro-derecha, que se colocó en Europa para servir a los poderosos. Un patético peón, ahora del Consejo de Sarkozy, ayer de Bush y Blair.
También se lleva muy bien el presidente Barroso con una segunda línea de frente en la que está Zapatero como buen ejemplo del perfil de políticos que están impulsando la “Carta de navegación” dictada por los lobbies, entre otras cosas para hacer la guerra global a la “piratería” – en su argot de ejecutivo de Vivendi o la SGAE – tal y como reconoció publicamente el día que los del club Bilderberg con Bill Gates al frente visitaba España. Todo un campeón, el presidente, prometiendo dar caña como un capataz de los Santos Inocentes.
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