La BSA (Business Software Alliance) que controla Microsoft, arremetía hace unos días contra la Comisión Europea por revisar el Marco Europeo de Interoperabilidad (EIF en sus siglas en inglés) de cara a que los Gobiernos apuesten en sus instalaciones informáticas y para la relación con sus ciudadanos por aplicaciones de software abierto, según la BSA: libre y poco menos que pirata. Ya los conoces.
Según la BSA estos “preocupantes ecos” por lo “libre” le recuerdan a los que llegan de China. Pero Bruselas asegura que el plan no implica “ni mucho menos” un desprecio a los derechos generados por las patentes ni una obligación gubernamental de admitir únicamente sistemas abiertos.
De hecho el sector de la Comisión Europa que considera que “los sitemas abiertos” ayudarían a un mejor acceso a la información, supondrían un ahorro de costes y favorecerían una mayor implicación ciudadana en los procesos de toma de decisión política, ha trabajado muy duro para conseguir algunos avances en el documento que estarían, en todo caso, por debajo de los posicionamientos de algunos gobiernos claramente favorables al “software libre” en la administración pero que están a la espera de la aprobación de EIF 2.0 que al final, parece ser, se queda en “una zona intermedia entre las peticiones de IBM y Microsoft”...





