
Se ha conseguido. La mitad (y serán más) de los eurodiputados han firmado la Declaración Escrita crítica con ACTA. Un documento que es muy exigente a la hora de pedir transparencia y en cierta manera respeto a los únicos representantes de los ciudadanos europeos elegidos por sufragio universal (a diferencia de la Comisión Europea y el Consejo).
No ha sido necesario agotar el plazo. Han llegado, han firmado y los activistas lo han celebrado. ACTA les ha tratado mal.
Se han sentido muy humillados (eso es ACTA) por los negociadores, unos funcionarios o ejecutivos designados por los gobiernos, que se han permitido tratar con desdén, desprecio y arrogancia a unos eurodiputados, nos gusten más o menos, que han sido elegidos por los ciudadanos.













