
A finales del año pasado, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América pidió, y consiguió, acceder a las cuentas de twitter de tres usuarios, bajo el paraguas de la investigación contra WikiLeaks.
Los tres investigados, el estadounidense Jacob Appelbaum, la diputada islandesa Birgitta Jonsdottir y el holandés Rop Gongrjip, alegaron que la información que Twitter proporcionó al Departamento de Justicia debería considerarse información privada y que, por tanto, no había lugar para la petición de información, sin orden judicial y muy genérica.
Ahora, Mark Pesce, un inventor australiano, ha creado un nuevo canal de comunicación seguro para los usuarios de Twitter, usando criptografía de clave pública en los mensajes privados del conocido servicio de mensajería.






