Como todo lector habitual de éste blog sabrá, Righthaven es mi troll del copyright favorito. Más que nada porque es el más claro ejemplo de lo mal que lo hacen los iluminados que pretenden ganar dinero con la ayuda del miedo y la coacción aprovechándose de la desinformación galopante que causa la brecha digital.
Los de Righthaven fueron de listos, y les han dado más palos que al perro de un ciego. Multas, más multas, condenas y hasta un juez soltándoles que su empresa era una farsa, les han llevado al final a la quiebra, y ahora a la subasta de su dominio.
Righthaven, empresa o bufete considerado un troll del copyright, llevó a un bloguero a juicio por citar una frase de un artículo periodístico del cual poseían los derechos de copyright, y han sido derrotados. El resultado de este juicio abre las puertas a la destrucción de estas artimañas como modelo de negocio.
Se los conoce como ‘trolls’, y los hay de varias clases, como los patent troll o los copyright trolls. Buscan hacer negocio aprovechando y exprimiendo las posibilidades del copyright. Llevan a los tribunales a quien viole los derechos que previamente han comprado.
Sus víctimas por los general son blogueros que como tantos ciudadanos ante el riesgo de enfrentarse en los tribunales a una empresa fuerte y sin miramientos (algo habitual en España) deciden llegar a un acuerdo y pagar una cantidad menor de la que un juicio (pagando además las costas) les podía suponer. Véase el perfil miserable del negocio y las posibilidades del copyright. Vomitivo.
En el caso de estos “señores” de Righthaven es la cultura lo que dicen proteger: compran los derechos de propiedad intelectual sobre los contenidos de una publicación y luego buscan en Internet a ver quien reproduce fragmentos de estos, aunque sea citándolos, para llevarlos a juicio y con ello pedir la indemnización o “impuesto del copyright”.