
Cuando una compañía extranjera quiere entrar en China, debe hacerlo de la mano de una compañía local o seguir ciertas normas muy estrictas. En lo que respecta a Internet, esas normas son generalmente reglas de control y censura, y muchas compañías extranjeras no están dispuestas a pasar por el aro. Así que, si una compañía como Twitter no se instala en China y para ofrecer sus servicios, la solución es crear un sistema similar que haga lo mismo pero 100% “made in China”. Eso es Weibo.
La red de microblogging acaba de establecer un nuevo “contrato de usuario” que define en varios puntos lo que un internauta chino puede y no puede hacer. Como suele ocurrir en estos casos, estas cláusulas están redactadas con una deliberada ambigüedad que facilita al gobierno la interpretación de conductas y comportamientos para de este modo, poder aplicar la ley a su gusto y conveniencia.













