
El día después de la protesta todas las miradas están puestas en el jefe de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, que puede mover ficha y anunciar oficialmente la suspensión de la votación de la “legislación antipiratería” – en el Senado es la PIPA – prevista para el día 24 y formalizar con este gesto la apertura de una nueva etapa de diálogo entre todas las partes (políticas y civiles). Un gesto que le puede venir forzado, aunque es una roca, ya que cada “minuto” salta un senador del barco.
El problema Reid es que es el principal “incentivado” con los fondos políticos de las corporaciones empresariales que apoyan la versión dura de la SOPA. Sin contar las transferencias de la AT&T que sigue siendo la empresa de EE.UU que más dinero entrega a los candidatos. Le siguen la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios y los señores de Goldman Sachs.











