
Brasil, país del futuro, ha impulsado una reforma legislativa de su ley de derechos de autor que rompe con el dogmatismo proteccionista y sancionador que protege los DRM. Lo hace estableciendo sanciones a quien bloquea el acceso, mediante los DRM, a obras de dominio público o abusa de los “derechos” de autor.
La propuesta brasileña coincide con la línea marcada por la Corte Suprema de Canadá que declaró hace varios años que un exceso de protección es tan perjudicial como una protección escasa. Algo que choca, por ejemplo, con la legislación de EE.UU que prohíbe “sortear” los sistemas DRM incluso cuando no protegen los derechos de autor.




