
Si miramos una factura telefónica, uno de los varios ‘servicios’ que se nos cobra a los usuarios es la “cuota de línea individual“. 13,97 euros (más IVA) que pagamos por el mero hecho que un señor “se suba a un poste y conecte un par de cables”, lo que nos conecta a la red de telefonía.
Esta cuota mensual fija es la única que sigue regulada por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), y esta ‘congelada’ desde 2009. Es la cuota de “mantenimiento”, que las operadoras ‘debieran usar’ para mantener sus infraestructuras.
Es decir, los usuarios pagamos cada mes unos 14€ a las operadoras para que éstas puedan mantener actualizadas sus redes, aunque curiosamente el discurso de las operadoras es que “necesitan invertir en las redes para mejorarlas” porque se están quedando “obsoletas”. El resto de la factura, alquiler de router e Internet en sus múltiples versiones (“triple pay” o el simple contrato de 1, 2, 3, 6, 10 o 20 megas), son “a parte”.









