
Hoy finaliza el plazo para pedir modificaciones a un borrador de la ley de Transparencia que no convence. Faltan unas horas y entonces se cerrarán los micrófonos, se aprobará la ley que quede y poco más. Como dicen desde Avaaz, el proyecto, tal y como está ahora mismo, se presenta “lleno de agujeros, y demasiado débil para ponerle coto a la desenfrenada corrupción y mal gobierno que sofocan nuestra democracia”.
Hay tres motivos básicos para rechazarla. Es muy fácil no aplicarla: no es una ley de rango orgánico y las instituciones que no la apliquen no tendrán ningún tipo de sanción real y al alcance de los ciudadanos de a pie. No es de alcance global: no se permite el acceso a los informes que se generen, cuenta con numerosas excepciones que la transforman en un coladero, no aplica a todas las instituciones (no, a la Casa Real tampoco). No acaba con el silencio administrativo: si no te contestan… debes entender que has dado con una puerta cerrada.
Para aportar mejoras a la ley, es necesario entrar en el sitio web de la ley de Transparencia y hacer una aportación como, por ejemplo, las que recoge access Info. Queda muy poco tiempo para decir lo que piensa la ciudadanía de verdad sobre este proyecto.











