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Cada día que el Congreso abre… lobbistas como Patton Boggs gastan más de 20 millones de dólares para ganarse el favor de legisladores y otros funcionarios. Ni uno de esos dólares va directamente a las campañas políticas de los senadores, congresistas o aspirantes a serlo. A estos les llegan transparentes limosnas. Estos días algo más.
En este post hacemos, en primer lugar, referencia aproximada a los millones de dólares, en este caso de AT&T, que van directamente a las cuentas de los candidatos, entiéndase que para financiar sus campañas.
Antes una anécdota, en la última Convención del Partido Demócrata, el logotipo de la compañía AT&T (American Telephone and Telegraph) brillaba en el maletín de cada delegado, se los había regalado, como también el servicio inalámbrico de la Convención que funcionaba de maravilla. De propina AT&T dejó más de un millón de dólares para poder tener acceso a los cargos electos que participaban en la Convención.
AT&T, el gigante de las telecomunicaciones, lleva transferidos a cuentas electorales desde 1990 hasta 2010 más de 50 millones de dólares a las cuentas de los políticos, lo que le convierte en el primer donante de todos los tiempos. En segundo lugar aparece la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios ($ 36,749) y los amigos de las subprime, los señores de Goldman Sachs ($ 32,660).
No se incluye las cantidades, muy superiores, que van a los profesionales del cabildeo donde están los ceros que faltan y los millones de dólares que apuestan espontáneamente (o no) al caballo de AT&T, de los Inmobiliarios o de Goldman Sachs. Son las apuestas políticas de tres generosos financiadores. Google ha llegado al casino pero con más decoro.
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