
El presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, también es un enemigo de la red y de las libertades. Suele coincidir. En su afán por mantenerse en el poder, acosar a los opositores es norma de la Casa Bielorrusia.
Un bloguero de 24 años personifica este acoso. Se llama Andrei Kim y puede hablar de su experiencia en las cárceles bielorrusas por hacer oposición digital a Lukashenko.
“Durante las elecciones presidenciales de 2006 me quedó claro que tenía que hacer algo por la democracia en este país”, recuerda Kim. Los comicios despertaron ciertas esperanzas entre la oposición bielorrusa que había logrado nombrar a un candidato común.




