
A Hadopi la ceban con los datos de usuarios a sancionar, dejar sin conexión (o incluso encarcelar) las sociedades de derechos autor (la SGAE para entendernos) y otras organizaciones autorizadas por la CNIL (la clave) que preside un ¡senador! que se llama Alex Türk, muy cuestionado – de siempre – por su escasa firmeza en defender las libertades que es lo que debería garantizar desde la poltrona de la comisión que preside.
Desde esta semana Alex Türk simboliza todavía con más “propiedad” el control estatal de la red o privatización, como con Sinde, de competencias judiciales que se dejan en manos del Teddy Bautista de turno y al fondo una comisión cuya composición deciden los políticos (como en España). A Montesquieu no lo han invitado al S.XXI. Si depende de Ramón Jáuregui, además de darlo por muerto, como Guerra en el pasado siglo, lo saca del panteón y lo cuelga de un árbol. No se ha visto nada igual en defensa de la mordaza desde la dimisión de Arias Navarro que lo sugerido por el ministro de la Presidencia y delegado del gobierno en el País Vasco cuando el GAL. Eso si que era crispar (y agresividad, Señor Jáuregui) con homenajes a los secuestradores de un hombre inocente que sufrió hasta su muerte las secuelas de aquel cautiverio.






