Un amigo de Ramoncín que trabaja en el CNI avisó al cantante de lo que se avecinaba en la SGAE. Eso le contó Ramoncín al último preso de la SGAE, ya liberado, José Luis Rodríguez Neri, el mismo día que el ABC anticipó la que se les venía encima a los de Teddy.
Ramoncín incluso le anuncia a Neri que va a comer con su amigo del CNI el “próximo miércoles” y “voy a saber cosas que no sabe nadie” sobre lo que está pasando. Así cualquiera.
Cuando Ramoncín presumía de información privilegiada aportada por los servicios secretos españoles, ya habían pasado algunos días desde que el candidato de la oposición en la SGAE, José Miguel Fernández Sastrón, se encontrase en su buzón una carta mecanografiada y sin firma que le avisaba del seguimiento e investigación que se le estaba haciendo desde hace dos meses “por parte de un equipo de detectives privados con el objetivo de buscar cualquier actitud negativa por su parte para desprestigiarle de cara a las próximas elecciones que se celebrarán en la SGAE”.
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