
No hay forma de hacer una buena película sobre el capitalismo. La realidad es más dramática, impredecible y sorprendente que cualquier película. Nouriel Roubini
Los expertos de la Universidad de Bristol (UWE) y Aralia Systems – una empresa puntera, especialida en sistemas de seguridad muy avanzados tecnológicamente – se han unido para desarrolllar un complejo software que va a permitir, además de perseguir la piratería, analizar nuestro comportamiento en una sala de cine. La revolución en la recolección de datos de los estudios de mercado muy pronto en las mejores salas.
Para lograrlo Aralia Systems ha recibido una transferencia millonaria de dinero público a través de la Knowledge Transfer Partnership (KTP) y la colaboración entusiasta de los chicos del laboratorio de Machine Vision (MVL) de la pomposa University of the West of England que se lo curran que da gusto diseñando prototipos anti-piratería para la Industria del Cine con ayudas de la Unión Europea.
También el Consejo de Estrategia Tecnológica (Technology Strategy Board) y el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC), dos organismos del gobierno británico, han aportado una propina de los presupuestos generales del Reino Unido para el invento. Estos programas anti-competencia y anti-piratería reciben financiación de la UE.
Esta fantasía orwelliana, que es pura realidad, no necesita aditivos para superar cualquier ficción. No hace falta delirar mucho para imaginar en ese laboratorio público-privado a un personaje de 1984 llevando un talón ministerial a un tipo parecido a Víctor Frankenstein. El dinero llega por transferencia y a las visitas les atiende el Dr. Abdul Farooq de Aralia Systems.
Tenemos la intención de aprovechar las capacidades de la tecnología antipiratería que es utilizada en los cines para conocer mejor a los espectadores.
Les habla el responsable de la empresa en cuestión. Un tipo más inquietante que su laboratorio. Este tipo presume de convertir un detector de metales, unas gafas de visión nocturna 3D o cualquier otro artilugio o sistema para combatir la piratería en una sala de cine en una herramienta para conocer mejor al espectador.
Con estos avances tecnológicos la industria del cine seguriá invirtiendo – siempre con la ayuda del Estado – en nuevos sistemas anti-piratería que son a su vez valiosas herramienta de marketing pirata.
Aralia les ofrece ahora mismo una “interesante” gama de soluciones anti-cámara de vídeo y diversos sistemas para “sacar partido” a lo captado por las cámaras CCTV. Uno de sus productos más vendido es un sistema anti-piratería que proyecta automáticamente rayos de luz infrarroja en la cámara o móvil del espectador “pirata”. Nos lo explica el Dr. Frankenstein, perdón Farooq.
Estos rayos se reflejan en la cámara de vídeo o móvil y al instante se dispararán varias alarmas
Con el fin de ayudar a la alicaída industria del cine, algo prioritario para los políticos y que escandaliza a otros, Aralia Systems ha sido bendecida, como hemos comentado, con millones de libras de diversos organismo públicos. El director del proyecto, el “encantador” Dr. Abdul Farooq les vende sus productos y el objetivo último de la empresa: analizar al espectador para poder mejorar.
Básicamente, todo se reduce a obtener la mayor cantidad de información de los aficionados al cine mediante la adición de un software analítico que permite leer las reacciones de las personas y sus emociones. Todo ello aprovechando los dispositivos y la tecnología desarrollada para combatir la piratería en una sala de cine
Estos datos serán utilizados por la industria para controlar las reacciones del público en las películas y en los anuncios, así como para recopilar datos sobre el grado de atención del espectador y progresivamente controlar y evaluar sus movimientos corporales y reacciones emocionales en una sala de cine
Esta poderosa herramienta de marketing es la mejor fuente de datos que pueda imaginar un director de cine, los anunciantes…
Cuentan en TorrentFreak que lo que antes era una noche de descanso puede estar convirtiéndose en un laboratorio de investigación de consumo interactivo con cámaras que analizan cuidadosamente, registran y almacenan todos tus movimientos.
Esta herramienta de espionaje o marketing pirata, que recibe subvenciones públicas, es un proyecto de una empresa que lleva más de 10 años desarrollando software para analizar la conducta humana. Analítica de vídeo, dicen. Incluyen las mejores soluciones en los centros urbanos y las redes de transporte público. Aralia ha encontrado en la Industria del Cine a un cliente “muy interesante”. Están hechos el uno para el otro.
Aralia tiene firmado un acuerdo de exclusividad con Pikaia Systems Ltd, una compañía canadiense que será responsable de la comercialización y la implementación del producto final para las salas de cine. Ojo con las palomitas y el Dr. Farooq.
En Nación Red | La UE financia sistemas de control y vigilancia de las redes sociales
Foto | Yamaggio




Comentarios
interesante
Pues mira si encima me van a grabar viendo una peli voy a dejar de ir al cine, que es mi intimidad y nadie tiene que grabarme ni ver lo que hago. Y si hay gente que tiene el mal gusto de ver películas en screener allá ellos, pero yo paso de destrozarme la vista, que no cuesta nada esperar a que estén en DVD.
Tendremos nuevo deporte, colar un lanzador de bolas de pintura y practicar puntería con estos dispositivos de mierda antes de ver la película :D
interesante
Y digo yo, para estas labores, simplemente perseguir cámaras que graben en la sala la película (¿con un móvil? ay que me da la risa...)... ¿no sería más efectiva la figura del acomodador/vigilante que ha habido siempre en las salas de cine?
¡Ay no! Que eso genera riqueza y empleo... qué cosas. ¿En qué narices estaba yo pensando?
Nada, nada... un motivo más para no ir al cine a más de 6-7 euros la entrada... que si la mierda esa emite rayos infrarrojos, tengo todo el derecho de entender que a oscuras en la sala puede hacer algún daño indirecto por poco que sea en mi visión.
Es que manda cojones... pagas y pones la cama. :_D
Bueno, pues si ya no iba yo al cine para que ninguno de mis céntimos de euro fuera a parar a estos patanes, es que ya no me verán ni cuando reestrenen mis favoritos. Ir a que me filmen sin preguntarme y analicen mis reacciones no solo me parece de una insolencia sin nombre, sino que es peligroso. Lo que busca la industria es una manera de mantenernos bien sujetos de la nariz, para poder hurgarnos el bolsillo sin que reclamemos, y los análisis de comportamiento les darán más tarde o temprano esa ventaja, como ya lo logró la publicidad de la mano de algunos sicólogos durante el siglo pasado.
Y en Alemania tapan sus casas de Street View, no me imagino qué haran si se enteran de esto...
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