Hoy es un mal día para Twitter. O, mejor dicho, para algunos de sus usuarios. Una reputada periodista y los diputados holandeses han sido víctimas del uso de esta herramienta que proporciona una comunicación directa y casi en tiempo real. Ella, por dar una opinión personal; ellos, para evitar que nadie diga más de lo debido en estos días de tensas negociaciones políticas en Holanda.
La periodista se llama Octavia Nasr. Es una de las principales especialistas que la CNN tiene, o mejor dicho, tenía sobre Oriente Próximo. Porque, desde hoy, ha dejado de trabajar para la gigantesca cadena de noticias estadounidense. Y todo por un twitt. A la veterana periodista se le fue la mano, según la cadena, cuando dio sus condolencias por la muerte de Mohammed Hussein Fadlallah, uno de los mentores de Hizbulá, un grupo armado libanés considerado terrorista por la Unión Europea y los Estados Unidos.
La reacción fue fulminante. Los 140 carácteres tocaron unas cuantas fibras sensibles. Dice el New York Times que fueron algunos followers pro israelitas quienes se movilizaron para denunciar las declaraciones de Nasr. Al final, provocaron una “conversación” entre Parisa Khosravi, vicepresidenta de la cadena, y la periodista en la que “acordaron” que Nasr abandonaría la cadena. Sin embargo, la CNN le ha dado la oportunidad de defenderse en un post en el que ha asegurado que lo que admiraba del controvertido clérigo era su lucha por los derechos de las mujeres. Lo cierto es que Fadlallah ha apoyado explícitamente los atentados suicidas contra Israel y ha criticado durante toda su vida a Estados Unidos.
Por su parte, los parlamentarios holandeses han sido “obligados” a dejar de twittear. El entrecomillado viene porque no es realmente una prohibición, pero sí una fuerte recomendación que se extiende al resto de medios tradicionales: radio, televisión y prensa. Y es que los políticos de los Países Bajos están en medio de unas complicadas negociaciones para formar gobierno después de las elecciones celebradas el pasado mes de junio. Para evitar filtraciones en 140 carácteres, han decidido cortar de raíz.
Vía | @Silviacobo.




Comentarios
Es que a quién se le ocurre dar las condolencias a un terrorista islámico trabajando en la CNN? Y por twitter!! Claro, ha pasado exactamente lo que tenía que pasar.
Hombre, pues si la información que recibimos por twitter hace que alguien pueda soltar tan tranquilo que Fadlallah es un terrorista islámico, será mejor no fiarse demasiado de los tweets.
Aquí ha pasado lo que tenía que pasar: una cuadrilla de lobbies integristas israelíes se han llevado por delante a una periodista por lamentar la muerte de una de las personas que más ha defendido los derechos de las mujeres en el mundo islámico, y uno de los líderes musulmanes que con más firmeza condenó los ataques del 11-S (ya ves tú que terrorista).
En fin, la libertad de expresión, que no para, aunque sea marcha atrás.
Vaya, a ver, replanteemos el tema desde el punto de vista estadounidense, que es el único válido para entender la situación porque es una empresa estadounidense quien paga la nómina de esta señora: EEUU declaró a Hezbolah como grupo terrorista y su departamento de estado todavía lo considera así (vid http://www.state.gov/s/ct/rls/rpt/fto/2801.htm). De modo que la reacción lógica es la que ha adoptado el periódico, con independencia de lo bueno que haya podido ser este señor con respecto a un tema en concreto. Trasladando la situación a España es como si ahora la Jefe de Internacional de El País diese su condolencias por la muerte del jefe militar de ETA. Pues obviamente el país (y no sólo el periódico) se les echaría encima inmediatamente. No sólo es libertad de expresión. Ella ha podido hacer el tweet. Ahora bien, es libertad de empresa. Le llaman poder de dirección empresarial. Y guste o no, es lo que ha aplicado el periódico. No le han vetado el post. Pero han considerado que va en contra de la linea política del medio y han actuado en consecuencia. Otra cosa es que te guste o no (en general, no sólo me refiero a tí, @desierto).
Hombre, para ser exacta la comparación, tendría que ser el jefe de Nacional de El País.
Y en fin, @desierto, que una periodista que se supone tiene que ser lo más ecuánime posible dé sus condolencias por la muerte de un criminal que ha hecho todo lo posible para que maten civiles israelíes, pues en fin, qué quieres que te diga. Me parece que el problema es más tuyo que de la CNN.
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