
El Ministro de Comunicaciones australiano, Stephen Conroy prepara introducir inminentes cambios legislativos la próxima semana que permitirían bloquear sitios a través de un firewall de proporciones enormes en torno a la isla.
Los críticos dicen que el plan es una medida equivocada que daña las libertades civiles por el bloqueo de una gama más amplia de contenidos que sólo el material “inapropiado”.
Lamentablemente, esto no ha impedido que el Conroy continúe con las pruebas preliminares de su plan maestro, ejecutado en conjunto con seis proveedores; mientras que otras tres se oponen a la medida. La oposición de este trío, conformado por algunos de los proveedores más grandes del país, coincide con la opinión pública, que según las encuestas se opone férreamente a la medida en un 61%, mientras que el apoyo a Conroy es sólo del 6,3%. Esta falta de apoyos se evidencia con mayor virulencia en la red donde Conroy no es un personaje muy admirado.
Y es que los esfuerzos del Gobierno australiano por bloquear el contenido pornográfico e ilegal se consideran infructuosos por ser un atentado a la libertad de los usuarios y por no cumplir bien con su cometido al no filtrar todos los medios por lo que se puede acceder a dicho contenido, corriendo el riesgo de bloquear sitios legítimos.
En este sentido se han manifestado también la representante de Google en Australia y destacados miembros de la oposición.
La inclusión de Australia en la lista de Reporteros sin Fronteras no ha hecho mella en el ministro Conroy que ha acusado a una prestigiosa ONG australiana de suministrar información manipulada. Conroy, miembro del partido laborista pero alineado con los sectores más conservadores del partido, no se amilana y está dispuesto a impulsar su polémico “filtro” salvo que la oposición pueda pararle los pies en el Senado.
En Nación Red | Los enemigos de Internet
Foto | mugley




Comentarios
interesante
La gracia es que hace poco leí que lo que es la gestora de los derechos de autores y editores de Australia (la SGAE de aquí) perdió un juicio en el que pedía la obligación de los ISPs a monitorizar el tráfico de sus usuarios, bloquear y cerrar si fuera preciso sus conexiones o sitios con lo que suponen que son usos fraudulentos de material protegido. Juicio en del que leí que todos los ISPs, TODOS estaban en contra de la medida y decían que ello no tienen ninguna potestad ni obligación de actuar así.
Así que creo que es cuestión de tiempo de que este proyecto de cortafuegos fracase. El precedente ya está ahí, y si tres ISPs dicen que sí, me parece que muy caros les habrá salido a todos los australianos ese consentimiento. Porque una cosa no cuadra con la otra, ya que los ISPs saben lo que hoy en Internet supone el poder acceder a información de todo el globo, sin filtros ni historias. Aquí han untado a algunos y todavía no nos hemos enterado.
estan un poco locos estos politicos Australianos,no seria mucho mejor y faborable para ellos crear alguna solucion para los puñeteros virus en vez de querer hacer estas chorradas
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