
El caso Megaupload y sus derivados ha puesto ligeramente en entredicho la fiabilidad y seguridad de la nube. Lo que parecía “la solución” para nuestros datos se ha revelado como lo que es: poner nuestros ficheros en manos de una empresa que puede desaparecer de la noche a la mañana y dejarnos con las manos vacías.
Y no solo eso, si no que, si los servidores desaparecen, ¿qué pasa con nuestros datos? En el ejemplo de Megaupload, el FBI tiene vía libre para fisgar en ficheros personales de todos los usuarios que los subieron.
Pero si, además, vemos la deriva que está tomando todo, es más necesario que nunca empezar a tomar medidas de seguridad para proteger nuestra privacidad y el secreto de nuestras comunicaciones. Una de ellas, quizá la más factible por el momento, es empezar a usar esquemas de cifrado sistemático en nuestras actividades en Internet.












